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Mostrando entradas de marzo, 2018

What if...?

What if we could improve the World…? What if we could put ourselves in someone else’s shoes…? What if we could think in the community above individuals…? What if we could be happy about the success of others…? What if we could count the stars of the Universe…? What if we could stop producing weapons…? What if we could live in Mars…? What if we could win terminal diseases…? What if we could abolish racism, xenophobia, sexism, famine…? What if there were not wealth and poverty…? What if we could respect everybody…? What if my freedom would end where your freedom starts…? What if we could break the chains that scare us…? What if we could enjoy working…? What if life was a wonderful journey and not a permanent competition? What if we could trust each other as the starting position…? What if we could educate children with our example…? What if we could sign aloud without disturbing anyone…? What if we could see every

Derechos y obligaciones...también digitales

Hace tiempo escribí un post sobre los derechos y deberes. Básicamente decía a cada derecho le corresponde una obligación. Una cosa está unida a la otra. Al derecho de trabajar le corresponde la obligación de hacerlo responsablemente, al derecho de recibir escolarización le corresponde el deber de disfrutarla y aprovecharla, al derecho de tener una Sanidad Publica de calidad le corresponde el deber de financiarla y cuidarla (por ejemplo, no saturar urgencias, cosa que casualmente no pasa en las horas de partidos importantes), y así sucesivamente. Derecho – Obligación. Son un matrimonio hasta que la muerte los separe. El problema surge cuando sólo vemos una parte del binomio y forzamos el “divorcio” de la otra. A veces, incluso nos engañamos a nosotros mismos y buscamos justificaciones para "pasar" de eso de las obligaciones. Ponemos en un tercero la responsabilidad de algo que tiene que ver, al menos en parte, con nuestros actos. El Estado (gobierne quien gobierne)

Ellas: Las guerreras anónimas del día a día

Las mujeres son unas guerreras. Sin excepción. No tengo ninguna duda. Durante más de 40 siglos de Historia han tenido un papel “secundario” y muy limitado a los caprichos del hombre de turno. Salvo casos contados, no ha habido posibilidad de rebeldía y el ser más determinante de la creación, nuestras madres, han tenido que soportar la oscuridad varios milenios. Es obvio que hay diferencias físicas entre un hombre y una mujer. Es obvio también que las hay antropológicas, quizás condicionadas por las primeras y por el nacimiento de la vida en comunidad. El macho primitivo era el cazador, dada su mayor fuerza física, y la hembra era la que cuidaba los “cachorros” en la cueva. Lo digo así porque esto venía de la etapa anterior, cuando el ser humano estaba en proyecto y nuestros bisabuelos, los primates, ya tenían establecido un “régimen” social que iba en esa línea. Desde mi punto de vista, el factor cultural ha influido decisivamente en el trato, mayoritariamente machista, que