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La certeza de la duda

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Las Tres Moiras eran las tejedoras de la vida en la mitología griega. Cloto tejía el primer hilo, simbolizando el nacimiento de la vida. Láquesis medía el hilo, la longitud de la vida. Átropos, la más temida, cortaba el hilo por donde le parecía conveniente. Era la muerte que podía llegar en cualquier instante. Los dioses las tenían miedo. Incluso Zeus, dios de dioses, no estaba libre de sus designios. Las tres traían una certeza. La vida, con una duración limitada y a veces cortada de una manera inesperada. Las tres generaban dudas en los demás. ¿Qué sentido tiene mi vida? ¿Cuánto durará? ¿Qué debo hacer?. Generaban una incertidumbre que podía bloquear a quien no supiera gestionarla. Dudar es humano. Es otra certeza. No somos Moiras y no conocemos nuestro destino. Lo forjamos día a día. Pero las incertidumbres nos bloquean. Nos entra la desconfianza, primero con nosotros mismos y luego con los demás, y eso nos lleva al caos...a un barranco imaginario en el que parece que caemos. Las M...

Mi cita con la muerte

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En abril de 1999 tuve una cita con la muerte. Me visitó varias veces, pero no caí en su trampa. En aquel entonces había tenido unos momentos difíciles en mi familia. Los negocios de mi padre no habían salido bien y nos habían generado problemas económicos, que a su vez derivaban en mucha tensión entre mis padres. Y, por si fuera poco, cual peli de Hollywood, acababa de romper con mi amor de universidad. Estaba muy perdido. Antonio, un amigo de mi padre, productor de cine y televisión, había sido contratado por una tele autonómica para realizar una serie-documental con el comunicador más reconocido del momento sobre temas “misteriosos”, al que le gustaba mucho mezclar historia y ciencia con lo enigmático. El gran Fernando Jimenez del Oso, Lorenzo, redactor de la revista que dirigía Fernando, Pepe, operador de cámara, Antonio y yo, vivimos una aventura que cambiaría mi vida. Empezó en un vuelo desde Londres, de 20 horas con escala en Doha. Jamás había visto un aeropuerto con ta...

El brasero de la abuela

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  Recuerdo cuando era niño, en esos días de frío como el que hace hoy en Madrid. Llegar a casa de mi abuela en Carabanchel y meter los pies en esa mesa camilla redonda, de la que colgaba un tapete hasta abajo del todo. No se veía, pero cubría un tesoro, el brasero. Una fuente de calor superior a la de la energía nuclear cuando uno estaba en estado de congelación. La sensación de alivio cuando te cubrías las rodillas y se generaba esa ola de calor era un placer de infancia indescriptible. Lo malo venía cuando te salías del calorcito. Estuve gran parte de mi niñez con mi abuela, “la yaya”. Una de las mujeres de mi vida. La que incondicionalmente estaba conmigo. Llegar a su casa, meterse en el brasero y poner la tele, “El Santo” o los “Ángeles de Charlie”, mientras cenaba esas albóndigas caseras con patatas fritas a cuadritos era maravilloso. Aunque fuera domingo por la noche y hubiera cole al día siguiente, deseaba ese momento. Sentía el calor y el amor detrás del calor. ¿Qué p...

Ser valiente...ser cobarde

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El ser humano es cobarde por naturaleza. Tiene que ver con conexiones neuronales e instinto de supervivencia. Para suavizarlo lo llamamos prudencia o lo disfrazamos con que "no es el momento". No importa la excusa, estamos configurados así. Si la cabeza manda, siempre encontrará un por qué para no hacerlo. Sin embargo el ser humano también es maravilloso. Por eso jamás podrá igualarnos la IA. Hay algo que nos distinguirá siempre. Y es que somos capaces de "pensar" con el corazón. Y eso ya no depende de conexiones neuronales. Técnicamente son procesos químicos y lo que queráis, pero trasciende de todo ello. Las emociones y los sentimientos son capaces de mover montañas. Si creemos, vemos. Sí existen motivaciones como la libertad, la justicia o el amor...entonces adiós masa gris, hola músculo rojo. Somos cobardes hasta que esa fuerza invisible nos convierte en valientes. Fundamentalmente ganando la primera batalla con un@ mism@.  Aquí sí hay machismo. Los hombres sole...

La isla de las emociones

Quiero traeros uno de mis cuentos favoritos. No es mío, es del maravilloso Jorge Bucay. Habla del mejor juez que existe en la vida.... Hubo una vez una isla donde habitaban todas las emociones y todos los sentimientos humanos que existen. Convivían, por supuesto, el Temor, la Sabiduría, el Amor, la Angustia, la Envidia, el Odio. Todos estaban allí. A pesar de los roces naturales de la convivencia, la vida era sumamente tranquila e incluso previsible. A veces la Rutina hacía que el Aburrimiento se quedara dormido, o el Impulso armaba algún escándalo, pero muchas veces la Constancia y la Conveniencia lograban aquietar al Descontento. Un día, inesperadamente para todos los habitantes de la isla, el Conocimiento convocó una reunión. Cuando la Distracción se dio por enterada y la Pereza llegó al lugar del encuentro, todos estuvieron presentes. Entonces, el Conocimiento dijo: Tengo una mala noticia que darles: la isla se hunde. Todas las emociones que vivían en la isla dijeron: ¡No, cómo pue...

La gran montaña rusa...y el gato

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La vida es una aventura. Con sus alegrías y decepciones . Sus victorias y sus traiciones. Sus amigos y “falsos amigos” …tiene de todo. La realidad siempre supera a la ficción o al postureo irreal de redes sociales. Esta aventura es como una gran montaña rusa que se repite. Ni Dragon Khan ni Batman. Es todavía más desafiante. No tiene un segundo de respiro y, a su vez, lo que deseas es exprimir cada uno de esos segundos. Empieza cuesta arriba. Es la preparación a una gran caída. Cuando la cosa se empina, está claro, vendrá el susto. Lo que acongoja más, sin embargo, es cuando no te esperas el susto, y viene. Ahí te rompe los esquemas y se te ponen los cataplines en la garganta. Es un aviso, subida, bajada, subida, bajada… También hay curvas. Una parte son muy cerradas, de las que te tienes que agarrar muy bien. Se perciben como grandes obstáculos . La mayoría, nos los ponemos nosotros mismos. Somos nosotros los que vemos la gran viga irrompible, que realmente no existe. Otra pa...

Sobreviví

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Sobreviví a la tempestad, Sobreviví a la enfermedad, Sobreviví al bullying, Sobreviví a un accidente de avión Sobreviví a la ruina, Sobreviví al éxito, Sobreviví a un huracán de fuerza 5, Sobreviví a muchos huracanes de fuerza descontrolada, Sobreviví a crecer antes de tiempo, Sobreviví a los que me llamaban idealista, Sobreviví a la impotencia de la injusticia, Sobreviví a ver a madres con niños moribundos en brazo, Sobreviví al Himalaya, Sobreviví al desierto, Sobreviví a los talibanes que me invitaron a tomar el té, Sobreviví a la indiferencia, Sobreviví al desprecio, Sobreviví al reconocimiento, Sobreviví a la ambición, Sobreviví al amor, Sobreviví al desamor, Sobreviví al fuego, Sobreviví a las noches en blanco, Sobreviví al desfase desmedido, Sobreviví a ser padre, Sobreviví al esfuerzo máximo, Sobreviví a la decepción, Sobreviví a las mentiras, Sobreviví a mis mentiras, Sobreviví a mis errores, aprendí, Sobreviví a los ...