Recibes lo que siembras
Estuve 4 años viajando a Londres cada dos semanas. Un día vi esto.
Era pleno invierno, pude ver como un indigente estaba temblando de frío en una estación de tren. Se intentaba resguardar con cartones, pero el hielo los hacía aún más fríos.
Muchos de nosotros le mirábamos. Pero no hacíamos nada. Seguro que pensábamos en hacerlo, pero no lo hacíamos.
Entró en la estación un hombre hablando por teléfono. Iba envuelto en un abrigo de estos largos, elegante, forrado por dentro. Tenía pinta de ser muy cálido (y muy caro).
Al pasar al lado del indigente se quedó parado. Puso cara de incredulidad, lo vi, y miró a su alrededor, a todos nosotros, los que estábamos allí, como preguntando: ¿Qué hacemos?.
Y nos dio una lección de humildad y grandeza. Se quitó el abrigo, se arrodilló para poder alcanzar bien y envolvió en él al indigente. No se lo pensó, lo hizo. No hubo preguntas ni titubeos, lo hizo. Un ser humano ayudando a otro ser humano.
Se metió en el vagón, ya solamente vestido con un traje. Con una cara de orgullo infinita. Mirando al indigente al que había regalado su abrigo y que le despedía con lágrimas en los ojos. Ese hombre le había dado algo que no sentía hacía tiempo: dignidad.
El aplauso del vagón fue espontáneo, fue de verdad, de los que rasgan el corazón, de los que te hacen creer en las personas.
Ese día aprendí que siempre hay un camino. Que no hay que dudar ante lo que dicta tu corazón y que, a pesar de los que te ignoran o miran para otro lado cuando estás mal, siempre hay alguien, a veces desconocido, que aparece en tu vida y ejerce de ángel.
La bondad está en nosotros. No se os olvide en vuestro día a día. Quien "pasa" de ella recibirá lo mismo que siembre. Todo llega.
#impossibleisnothing

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