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Sin fakes ni trolls hay paraíso

Nuestros hábitos han cambiado. Hace no mucho uno se levantaba escuchando música o las noticias de la radio o la tele. Hoy sigue siendo así pero alternativamente trasteamos ese elemento “diabólico” del que no nos podemos separar. Probablemente hoy te hayas levantado y antes de salir de casa hayas consultado el móvil. Lo más seguro es que hayas revisado mail, agenda, wasap, el periódico a través de la web o las alertas de redes sociales. O todo ello. Depende de cómo hayas ido de tiempo. El caso es que te has hecho tu propia composición de lo que pasa en tu entorno y en el mundo en un rápido vistazo a un dispositivo. Estamos saturados de información y como nos lo “tragamos” todo, conocemos al detalle lo que pasa a 20.000 kms de distancia en tiempo real. O eso es lo que creemos. Puede ser que te hayas guiado por algún “trending topic” del momento y se te haya quedado cara de pez, porque no lo esperabas. Ha empezado una hecatombe y no lo tenías en el radar. Es una posibili...

La Huella Digital

No es nuevo. Todos dejamos rastro más o menos “cotilleable” por terceras personas. Esto es así desde el Neolítico, lo que pasa es que la capacidad de dejar “huella” ha ido cambiando con el tiempo. Hasta hace poco era bastante limitada la manera de investigar a alguien. Era casi detectivesco o policial y los pocos que podían saber cosas de otra persona eran los más cercanos. No había altavoces públicos que nos mostraran las vergüenzas de nadie, salvo las revistas del corazón con los personajes de la farándula. Pero hoy todos somos farándula y las redes sociales son las revistas del corazón. Nuestros “followers” son paparazis y el paraíso del curioso se ha democratizado. Además, hay personas con bastante tiempo libre cuyo “hobbie” es cotillear en los perfiles de los demás. Un nuevo estilo de vocación de Sherlock Holmes. Y esto, que a priori tampoco debería ser un problema, puede darnos más de un disgusto. Todos podemos meter la pata con un tuit o un post en una red socia...

Grandes Corporaciones vs Startups

Hace unos años fundé una startup. Lo hice con unos compañeros de viaje maravillosos sin que ninguno lo tuviéramos en nuestro plan de vida en ese momento. Simplemente surgió. Ya había aprendido que las casualidades no son tales y que todo tiene un por qué, aunque a veces necesites perspectiva y tiempo para entenderlo. Y esto no fue casual, tenía que pasar. Tener una idea, transformarla en proyecto, contarla a los más relevantes inversores nacionales e internacionales, ejecutarla y convertirla en una empresa, con todo lo que conlleva, fue una experiencia que cambió mi concepción del mundo laboral y por supuesto un punto de inflexión en mi carrera profesional. Hicimos un “market place” online de contenido audiovisual. Se trataba de que aquellos dueños de imágenes de video no utilizadas (imagen de archivo o footage de la que sobran horas y horas en los rodajes), con un determinado estándar de calidad, las pusieran a disposición de aquellos que necesitaban ese recurso (por ej...

Equivocarse…reconocerlo…avanzar

Equivocarse es un ejercicio muy sano. Y muy útil. Consigue algo de una manera efectiva: que aprendamos y a la siguiente vez lo tengamos en cuenta. Mola. Es algo que además hacemos todos. Sí, si todos. E incluso somos capaces de decirlo sin rubor, así en genérico. ¿Quién no afirma con orgullo que se equivoca todos los días? Y además de una manera muy positiva. Es un efecto colateral de modestia y reconocimiento que también mola. Y ello nos hace crecer, Todos lo decimos. Gracias a que aquí la cagué, allá lo hice mejor. Si no hubiera fallado la primera vez no hubiera aprendido. Es un mantra general. La tercera parte molona de esta maravillosa cadena. Pero tiene truco. Sí amigos, tiene truco, oh yeah. Todos nos equivocamos, es cierto. A diario y muchas veces. En cosas intrascendentes (echar sal al café en vez de azúcar) o en cosas serias (mandar a otra cuenta corriente una transferencia). Influyen muchos factores y hay un efecto experiencia que se adquiere que es tremendamen...

What if...?

What if we could improve the World…? What if we could put ourselves in someone else’s shoes…? What if we could think in the community above individuals…? What if we could be happy about the success of others…? What if we could count the stars of the Universe…? What if we could stop producing weapons…? What if we could live in Mars…? What if we could win terminal diseases…? What if we could abolish racism, xenophobia, sexism, famine…? What if there were not wealth and poverty…? What if we could respect everybody…? What if my freedom would end where your freedom starts…? What if we could break the chains that scare us…? What if we could enjoy working…? What if life was a wonderful journey and not a permanent competition? What if we could trust each other as the starting position…? What if we could educate children with our example…? What if we could sign aloud without disturbing anyone…? What if we could see every...

Derechos y obligaciones...también digitales

Hace tiempo escribí un post sobre los derechos y deberes. Básicamente decía a cada derecho le corresponde una obligación. Una cosa está unida a la otra. Al derecho de trabajar le corresponde la obligación de hacerlo responsablemente, al derecho de recibir escolarización le corresponde el deber de disfrutarla y aprovecharla, al derecho de tener una Sanidad Publica de calidad le corresponde el deber de financiarla y cuidarla (por ejemplo, no saturar urgencias, cosa que casualmente no pasa en las horas de partidos importantes), y así sucesivamente. Derecho – Obligación. Son un matrimonio hasta que la muerte los separe. El problema surge cuando sólo vemos una parte del binomio y forzamos el “divorcio” de la otra. A veces, incluso nos engañamos a nosotros mismos y buscamos justificaciones para "pasar" de eso de las obligaciones. Ponemos en un tercero la responsabilidad de algo que tiene que ver, al menos en parte, con nuestros actos. El Estado (gobierne quien gobierne)...

Ellas: Las guerreras anónimas del día a día

Las mujeres son unas guerreras. Sin excepción. No tengo ninguna duda. Durante más de 40 siglos de Historia han tenido un papel “secundario” y muy limitado a los caprichos del hombre de turno. Salvo casos contados, no ha habido posibilidad de rebeldía y el ser más determinante de la creación, nuestras madres, han tenido que soportar la oscuridad varios milenios. Es obvio que hay diferencias físicas entre un hombre y una mujer. Es obvio también que las hay antropológicas, quizás condicionadas por las primeras y por el nacimiento de la vida en comunidad. El macho primitivo era el cazador, dada su mayor fuerza física, y la hembra era la que cuidaba los “cachorros” en la cueva. Lo digo así porque esto venía de la etapa anterior, cuando el ser humano estaba en proyecto y nuestros bisabuelos, los primates, ya tenían establecido un “régimen” social que iba en esa línea. Desde mi punto de vista, el factor cultural ha influido decisivamente en el trato, mayoritariamente machista, que ...