Entradas

Las cosas se pueden cambiar: www.clipyoo.com la prueba

¿Cuántas veces alguien dice, -esto no funciona, hay que cambiarlo y otro le contesta, -No se puede, lleva así toda la vida? Pues tengo una buena noticia:se puede No voy a contaros hoy una historia de economía (según se mire) o de política. Incluso con la que está cayendo se pueden cambiar cosas. Es más, se deben cambiar. Hoy toca hablar de la fábrica de sueños, de la caja tonta, de la magia que te transporta...toca hablar del mundo audiovisual. El mundo de la tele, del cine,de los anuncios, de los creativos, de los deportes, y hoy día,  la mayor parte del mundo de internet. Actualmente se ven 159 billones de videos al mes en la red. Existen 169 millones de personas que consumen video on line con un consumo de datos de imágenes que crece al 120% anual, el doble de lo que lo hace internet. A su vez, la creación de contenido, cada vez más, se traslada a la red. Más contenido y más barato, pero con mayor calidad (nuevos estándares de alta defi...

El ajuste que nos supera

Érase una vez un lugar en el que todo el mundo era feliz. En el que los ciudadanos consumían y se endeudaban por encima de lo que podían. En el  que los señores alcaldes especulaban recalificando suelo para poder sufragar los costes de las administraciones locales y  pagar los polideportivos, rotondasy maravillosas fiestas patronales que a su vez les proporcionaban votos. En el que sus jefes de las Comunidades Autónomas sólo se preocupaban de llevarse una parte de la tarta y en el que un Estado central, cogido de los testículos por partidos minoritarios,  se dedicabaa hacer concesiones y mirar para otro lado. Éranse, en ese lugar también, unos señores cuya representación en el subconsciente colectivo es la de un señor calvo, con tirantes, gafas o casi monóculos y simbolitos de dólar en sus ojos, que se dedicaban a dar créditos sin medida, contribuyendo a esa felicidad de los ciudadanos. Financiaban hasta el 100% de las hipotecas e incluso de propina, a qui...

El miedo a que salga mal...

Afortunadamente la vida no son matemáticas. Ni química (podríamos tener un largo debate sobre eso). La vida tiene un componente de incertidumbre, de no saber que va a pasar, que la convierte en preciosa, única. Si cuando salimos de casa supiéramos lo que va a acontecer, estoy seguro que viviríamos en un mundo muy, muy, muy aburrido, sin pasión sin emoción. Por eso, en el fondo, nos encanta la incertidumbre. Claro, tiene truco, a la mayoría le gusta una incertidumbre "controlada", sin asumir algunos riesgos. A medida que se tiene familia, hipoteca, perro, etc, la aversión a ese riesgo es mayor. Incertidumbre sí, pero demasiada...no. Cuando nos planteamos un reto, personal o profesional, y esa incertidumbre sobrepasa nuestro nivel de riesgo entonces nos ponemos nerviosos y entran las dudas. Es, por ejemplo, el efecto que tiene el amor. Saber gestionar la incertidumbre que sobrepasa nuestro límite es complicado. Nos enfadamos, nos deprimimos, pero hay una buena noticia, tamb...

La confianza, motor de todo

Partamos de un dicho. "La confianza es algo que tarda mucho en ganarse y muy poquito en perderse". Una mala interpretación de algo, un comentario de alguien...y ¡zas! Se va. Si hacemos historia, hubo imperios, como el Mongol, cuya extensión fue la más grande jamás conocida, que basaron sus conquistas en la intoxicación informativa y la generación de desconfianza. Su líder, Gengis Khan, antes de batallar con un pueblo, convocaba al pueblo vecino, manipulando a su líder sobre las intenciones conquistadoras del pueblo con el que iba a batallar. A su vez hacía lo mismo con el otro pueblo. De este modo conseguía que ambos pueblos se aniquilasen antes de que él y su ejército acabaran por conquistarlos. Todo jugando con su confianza. Cuando vivíamos en nuestro mundo de bonanza, hace unos tres años, antes de ayer, No nos importaba estar rodeados de burbujas, ni de líderes corruptos o de situaciones, digamos, poco éticas desde un punto de vista empresarial y del propio Esta...

Quien no innova no gana

Es la palabra de moda: innovación. Ahora todo el mundo se apunta al carro, todo el mundo quiere demostrar que es más friki que el resto, que tiene la última tecnología, que sabe de todo... Partamos de una base. Innovar no es estar a la última en tecnología. Ni tener el iphone, android, etc más caro del mercado. Eso no es innovar.  Innovar es echarle un par de eso que estais pensando y hacer las cosas de otra manera. Es pensar de otra forma. Eso, por supuesto puede suponer un cambio tecnológico, o de un modelo de negocio, o de un proceso...o de dejar de hacer el camino de toda la vida para ir a trabajar e ir por otro que no conocemos pero que puede evitarnos el atasco. Innovar, en definitiva, es arriesgarse a hacerlo distinto y si se fracasa en el intento saber que la cosa no acaba ahí y que habrá más oportunidades, además de la experiencia que te llevas.  Claro, algunos se atreven. Innovan, cambian cosas y se les ponen en la palestra. Se les critica, y en ...

Cuando todos estamos alineados...

Las organizaciones tienen un obetivo. Me direis, claro, el objetivo fundamental de una organización con ánimo de lucro es ese, lucrarse, ganar dinero, o por lo menos no perder,no nos engañemos. Obvio,  pero hay muchos caminos para llegar al objetivo. Nadie se libra. grandes, pequeñas, medianas, start ups... Todas tienen el mismo fin. En unos casos se llama generar riqueza, en otros supervivencia. Da igual. Cualquier organización empresarial lleva esto en su ADN. Pero hay muchos caminos. Y muchos intereses de por medio. A veces los socios de una start up no están en todo de acuerdo. A veces los departamentos de una gran organización, tienen intereses contrapuestos. Y empieza el lío y la política. Insisto, tanto en pequeñas como en grandes organizaciones. Por no hablar de la administración de un Estado. Dichosa política.... Sin embargo, hay momentos en que, por arte de magia (o con mucho trabajo por detrás) se consigue tener a todos los miembros de...

Internet: nueva ventana del cine

Tengo un recuerdo difuso de la primera vez que fui al cine. Era muy mayor comparado con los niños hoy, tenía 9 años y mis padres me llevaron a ver “To er mundo e…güeno”, el bombazo del momento. Yo estaba encantado, probablemente ni entendí la peli, que no es más que una serie de gags y bromas de los que ahora hay cientos de programas en la tele, pero para aquel momento era una novedad. Sí recuerdo bien mi segunda vez. Quicksilver y E.T., en sesión continua, en el cine España de Carabanchel, donde vivía. Lo recuerdo porque con ese monigote y Elliot no dejé de llorar hasta un buen rato después de la peli. Y siempre que la veo me pasa. No me pasa con ninguna otra. ¿Será por la evocación a aquel momento? Después, siendo un crío me iba yo sólo todos los días al cine de verano. Y con la llegada del vídeo era un consumidor incansable de películas. El cine era magia para mí. Es magia. Por mucho que cambie el formato o el canal de distribución siempre será magia. Me hará transportarme a u...