Entradas

¿Me va a quitar el trabajo un algoritmo?

Asistimos a una revolución tecnológica sin precedentes. En los años 70 y 80 ya nos pintaba Hollywood un futuro de ciencia ficción. Los coches se conducían solos, el hombre iba al espacio, las máquinas hablaban entre sí…Parecía mágico. Hoy esa magia está más cerca. Esta nueva era de algoritmos, internet de las cosas e inteligencia artificial produce sentimientos encontrados. Por un lado, nos ayuda a tomar mejores decisiones en nuestras vidas, a tener otras vías de relación con nuestro mundo, y, en el horizonte, a democratizar aquello que antes era sólo privilegio de unos pocos. Es decir, nos hace la vida más fácil, en un entorno tan dinámico como en el que estamos. Y algo que parecía más difícil, nos ayuda a reducir desigualdades. Pero por otro lado genera mucha incertidumbre y preocupación. Muchos se preguntan por el futuro de sus empleos ya que las máquinas van a ser capaces de hacer muchas cosas que ni imaginábamos. Automatizarán tareas, e incluso interactuarán entre ellas...

Nunca dejes de creer

Sé que esta frase se ha convertido en un eslogan futbolero últimamente. No va de fútbol hoy. Va de lo que podemos llegar a lograr. Walt Disney fue despedido de un periódico porque “no tenía imaginación”. Chaplin desahuciado en los castings porque “era demasiado irónico para que lo entendieran”. Einstein menospreciado en el colegio porque “era tonto”. Fred Astaire no tenía papeles porque “no sabía bailar”. Michael Jackson “no tenía talento”. Maradona era “regordete como para triunfar en el fútbol”. Bruce Lee tenía que dejar las artes marciales por una lesión cervical “que le dejaría inválido” … y así nos podríamos pasar un día entero hablando de todos aquellos a los que dijeron que no podrían y aun así perseveraron sin rendirse. Somos más de siete mil millones de personas en el mundo y compartimos el 99,8% de los genes. ¿Dónde está la diferencia? No hay una palabra que lo defina. Para mí es una mezcla de fuerza mental, corazón indomable, fe ciega en que lo conseguirás...

Influencers y liderazgo

Voy a ser muy original: no se puede caer bien a todo el mundo ni todo el mundo estará siempre de acuerdo con vosotros. He descubierto la penicilina. Partiendo de esa base, sí existen ciertas personas que generan respeto, admiración y se convierten en líderes, a veces sin quererlo, de opinión. No tienen el 100% de la admiración ni generan el 100% del consenso, pero sí lo tienen de un número suficientemente grande de “seguidores”. Ni Jesús, ni Gandhi, ni Mandela, ni Mozart, ni Leonardo, ni ningún personaje de dimensión histórica, genera unanimidad. Y mucho menos lo hace en su tiempo. Siempre ha sido difícil que a uno le reconozcan sus méritos cuando aún está de “cuerpo presente”. Lo cierto es que, sin esa unanimidad, existen personas que tomamos como referentes. ¿Por qué pasa? Desde mi punto de vista está claro, lo incontestable son los hechos. Las cosas que uno hace lo definen, para bien o para mal, y son las que tarde o temprano se hacen visibles. En todos los casos m...

Esta es mi generación

A mi generación se la llamó Generación X. Somos los hijos de la Democracia, somos aquellos nacidos en los 70. Vivimos, pero no lo recordamos, los acontecimientos políticos más importantes de nuestro país desde la cruel Guerra Civil. Algunos tenemos un vago recuerdo del 23F y de los dibujos animados de aquella noche. Ninguno entendíamos en aquel momento que los acontecimientos de esa década posibilitaron que seamos lo que somos hoy, ciudadanos de un país libre, con recorrido de mejora, pero en el que podemos fraguarnos un futuro y ser personas plenas. Soy hijo de la EGB, del baby boom y de los "numerus clausus” para entrar en la facultad. En mi tiempo me costó un 7,1 de nota media el acceso a Empresariales en la “Complu”. Para Aeronáuticos o Teleco rondaba el 9. Matemáticas e Informática eran “marías” sin salida. Hoy son la base del mundo algorítmico que facilita nuestras vidas. Soy hijo de los partidos de fútbol chapa, de jugar a las canicas, al churro al rescate y de ir...

La importancia de decidir

Tomar decisiones es una de las cosas más difíciles que hay. Muchas veces, además de difícil, es duro por las implicaciones que tiene. Sin duda actuar con coherencia y sin traicionarnos a nosotros mismos suele ser una buena guía. Una vez tomada una decisión no hay que darle más vueltas. Hay que mirar hacia adelante, ejecutando de la mejor manera posible. Esto es fácil decirlo, pero muy complicado de. Y no es algo exclusivo de alguien con mucha responsabilidad, aplica a todos, cada uno en su entorno y de una manera muy recurrente en el tiempo. Es difícil saber qué es “lo justo” a la hora de decidir. Lo que uno puede considerar justo, otro puede no verlo así. Ni siquiera cuando haya acuerdos previos entre las partes. Es decir, puede haber leyes que regulen determinadas cosas y a las que las partes deciden someterse, pero la decisión final puede no considerarse justa, aunque lo diga una ley. Sin embargo, las leyes son fruto de la voluntad de una comunidad de personas por conv...

Saber comunicar: la clave del éxito

Cuenta la leyenda que El Cid Campeador ganó una batalla ya muerto, cuando sus incondicionales decidieron atarle al caballo y mostrarlo al enemigo, pareciendo que dirigía a su ejército. Esto desconcertó a las tropas árabes en el sitio de Valencia donde Ben Yusuf había dado orden de hacer correr la voz entre sus tropas de que Rodrigo Díaz de Vivar había muerto en el combate del día anterior. Cuentan los libros de Historia que Martin Luther King dijo una vez “I have a dream” ante 25.000 personas y ese mensaje, en un discurso que alineaba deseos y realidades y que estaba perfectamente estructurado en el tiempo (pasado, presente y futuro), consiguió movilizar a la sociedad americana y superar el generalizado conflicto racial que había en Estados Unidos. Cuenta la fe que un “revolucionario”, Jesús de Nazaret, anduvo por Oriente Medio hace veinte siglos y fue capaz de cambiar el estatus quo de todo un imperio, como el romano, con sus dotes de comunicación y la red de distribución de...

La Gestión del Talento

No soy un experto en Recursos Humanos, pero creo en las personas. Quizás soy muy ingenuo, pero me gusta saber cuáles son sus intereses, sus motivaciones y escuchar sus historias. Cada persona tiene una historia única y cada una de esas historias son importantes. Da igual que la persona sea conocida, reconocida, mediática… para cada uno sus “cosas” son las más importantes. Nadie es mejor que nadie. Las personas son un universo con infinitas posibilidades. Y es así desde el primer segundo de vida. Uno ya nace siendo diferente al resto. Hay factores que condicionan: económicos, culturales, religiosos, etc. pero el hecho diferencial innato está ahí desde el inicio. Después depende de muchas cosas, pero fundamentalmente de cada uno, el que nos convirtamos en agentes de felicidad o de maldad.  Yo creo que estamos “programados” para lo primero, aunque las envidias, los egos, las avaricias nos llevan muy fácilmente a lo segundo. De cuando en cuando surge algún “ser de luz” al que...