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23F: El enemigo que nos unió a todos

El día 23 de febrero de 1981 no se me olvidará nunca. Tenía 7 años recién cumplidos y es uno de los primeros recuerdos que tengo de la infancia. Veréis. Mi hermana pequeña había nacido al final de enero y tras unas semanas en la incubadora por fin venía a casa con mi madre. Ese 23F apenas llevaba un par de días en casa. Aquella tarde estaba una tía abuela mía en casa. Una mujer entrañable que eso sí, era muy fan de Franco, a diferencia de su hermano, mi abuelo, que lo era de la República. Es lo que tienen las guerras civiles, hermanos, contra hermanos. Como ya he comentado alguna vez, mi madre es “roja”, y mi padre “azul”. Recuerdo más de una discusión acalorada por la política, hasta tal punto que en mi casa se dejó de hablar de ella. Puestos en contexto, recuerdo aquella tarde. Estábamos en casa y de repente sonó el teléfono. Mi padre llamaba desde una cabina en el centro de Madrid. No existían los móviles. Le decía a mi madre que estaba pasando algo puesto que ...

Despertando a una Comunidad...

Las personas vamos a nuestra bola. Tenemos algo más en cuenta a los de nuestro alrededor, pero vamos, porque solemos esperar algo a cambio. No somos demasiado altruistas a la hora de repartir, ni siquiera amor, somos bastante egoístas, está en nuestros genes. Pero hay esperanza. Como siempre afirmo, el ser humano es maravilloso y su capacidad de sorprender, para bien o para mal, es ilimitada. Hay excepciones a la regla, en la que el egoísmo desaparece. Nos entregamos sin límites a las personas que realmente queremos, sin esperar contrapartida. Los hijos son el mejor ejemplo. Hay otro caso en que también nos olvidamos, en parte, de ese egoísmo. Hay cierto "ego" pero no "ísmo". Es el caso en que compartimos un reto, o aún más extremo, un enemigo.  Es el caso en que el ser humano es capaz de unirse con otros, con una "comunidad" en aras de lograr el desafío o de vencer al enemigo. Después en el reparto de medallas desaparece ese "altruismo...

Motívame otra vez

Los seres vivos nacen, crecen, se reproducen y mueren. Para los que hicimos la EGB, por allá por la prehistoria, y teníamos “ciencias naturales”, este era uno de los dogmas. Explicaba, en resumen y desde el punto de vista biológico, lo que somos cada uno de nosotros. Nuestra naturaleza más simple. No sólo biológicamente, sino que también en cierta medida, este dogma condiciona el comportamiento social. Esta frase nos marca mucho, sobre todo en los países “desarrollados”. Eso sí, sí sólo nos limitáramos a esto, sería un rollo. La rutina nos mataría, incluso en la parte más divertida (malpensad@s). El ser humano necesita algo más que lo que le marca su propia naturaleza. Ahí entra lo emocional y trascendente…Hay que alimentar el alma. Necesitamos encontrar retos, aventuras, novedades, cosas que nos motiven, que nos hagan sentirnos vivos. Incluso en los casos de personas que vemos frías como el hielo. Incluso ahí, aún a bajo cero, se necesitan motivaciones. Y aq...

Divide y perderás

Divide et impera, divide y vencerás, Esta es una frase que casi todos aprendemos de niños. No me acuerdo bien del contexto en el que surgió la primera vez, si en el cole, por el deporte, con los amigos. El caso es que un día alguien la dice. Se nos queda el poso. Es una máxima Histórica. Su origen es griego aunque como casi todo lo de la Grecia Clásica fue fagocitado por los romanos, en este caso por Julio César, que la utilizó como frase de cabecera para tener controladas a las tribus latinas. Luego llegó Napoleón, gran estratega, y le sacó su correspondiente partido, que es quien la puso de moda. Pero vamos, en la Historia hay múltiples ejemplos de esto. Un hábil manipulador y divisor era Gengis Khan, padre de uno de los mayores imperios jamás existidos, que basaba sus conquistas en alentar la división entre vecinos y una vez se habían destruido entre ellos llegaba y con un mínimo esfuerzo obtenía todo el botín. Divide y vencerás... Si lo vemos desde la ...

Volver a empezar

El reloj no se para. 31 de Diciembre o 1 de Enero da igual, es un día más. No hay diferencia en el  camino de la vida, sólo 24 horas y tal vez una fiesta. Pero en nuestra cabeza y corazón sí existe esa diferencia. Inconscientemente o empujados por la inercia del planeta si lo vivimos durante unas horas, al menos como un cierre de ciclo y comienzo de otro. Sí que durante una milésima de segundos vemos la oportunidad de "renacer" a una nueva etapa. De un "volver a empezar". Es esa milésima la que tenemos que aprovechar que nos llene de fuerza y energía para cambiar aquello que normalmente no somos capaces. Por tiempo, por coste (del tipo que sea), por el "qué dirán" y por un sinfín de excusas, no nos atrevemos a dar el pasito hacia adelante. Pero durante ese instante sí nos vemos capaces. Sí se nos pasa por la cabeza "esto si, esto no", etc. A todos.  Es la gran oportunidad que mágicamente surge entre el 31 de Diciembre y el 1 de ...

Los problemas y su raíz

Los problemas no se resuelven solos. Pueden darse circunstancias temporales que ayuden, unos lo llaman suerte, pero es flor de un momento, no resuelven por arte de magia. Los problemas necesitan de la toma de decisiones. Necesitan corazón para comprenderlo, valentía para tomarla y cabeza para ejecutar. Mientras existe la raíz, por parches que pongamos, existirá el problema. Estará latente. Otra cosa es que no le demos importancia o que podamos ir "pateándolo" hacia adelante. Pero no nos engañemos, seguirá ahí. Puede ser inteligente el elegir el momento adecuado para resolverlo. Como pasa muchas veces en deporte, controlar el “tempo” puede ser fundamental. Pero es importante el equilibrio entre el “encontrar el momento” y que “no se haga una bola”. Para no resolverlo siempre hay excusas. Para todo lo que no queremos afrontar siempre las encontraremos. No hace falta irse al entorno macro, nos pasa con los hijos, la pareja, los amigos, la familia, el trabajo. E...

Refugiados: poner parches no soluciona el problema de fondo

Encendemos la tele, abrimos el periódico, escuchamos la radio y nos escandalizamos. La foto del pobre niño que nos llena de vergüenza y rabia. Los gritos desesperados. Todo nos indigna en ese momento. Lo comentamos con nuestro entorno e incluso, de forma admirable, muchos piensan en acoger a familias de refugiados. Escuchamos los grandielocuentes discursos de los gobernantes de Europa y nos revienta que pase lo que está pasando. Apagamos la tele, cerramos el periódico, dejamos la radio y nos vamos con los nuestros a tomar una caña a una terraza, que es veranito. La indignación está, el problema se diluye. Y es que somos unos hipócritas. Siento decirlo y meter a todos en el mismo saco pero lo siento así.  El drama de los refugiados es indignante pero esto viene de lejos. Muchos de vosotros tenéis galones para opinar de esto porque habéis estado muy comprometidos con estas cosas. Yo no, pero con toda la humildad, también tuve mis añitos de ONG y fuí uno de los que ini...