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La teoría del enemigo común

Cuando un extranjero viene a España hay algo que no entiende. Disfruta de nuestra hospitalidad, admira nuestra alegría y se hace partícipe de la riqueza histórica, cultural y medio ambiental de nuestro país. Pero una cosa no le entra en la cabeza. ¿Por qué los españoles estamos siempre a la gresca unos con otros? Es cierto que en sus países de origen también tienen sus cosas (muchas), pero como naciones casi todos entienden que son mucho más fuertes cuando tienen un mismo objetivo y se unen para alcanzarlo. Hay cosas que no se cuestionan porque están en el ADN de sus pueblos. Unidos tienen más opciones. Pero también saben que nosotros no somos así y por eso somos débiles, muy débiles. Incluso nos califican de cobardes sin decirlo, y no les falta razón muchas veces. Sólo nos oyen quejarnos y tirar piedras contra nosotros mismos, con poco reconocimiento de virtudes, que alguna, como pueblo, tendremos. Claro, llevamos más de mil años como “nación” y más de mil años de divisi...

Cuando todo sale mal...

Hay momentos en la vida que parece que todo es negativo. Ese típico día en que se encadena desgracia tras desgracia como si una maldición divina hubiera caído sobre uno y fuera imposible volver a levantarse. ¿Os suena? Eso de “hoy todo sale al revés…” Hay veces que ese “hoy” se convierte en una dinámica constante de catastrofismo. Parece que nunca cambiará. Un martillo pilón que cada momento hace el hoyo más profundo. Pero de repente, como por arte de magia, sale una cosa bien, y encadena con otra y con otra y anda, con otra más…y parece que cambia la suerte y ya sí sonreímos. Pues ni tanto ni tan calvo. Las dinámicas, tanto para bien como para mal, las originamos nosotros. Es difícil muchas veces salir de una espiral en la que uno va encadenando una sobre otra. Es difícil romper ese bucle que viaja a la velocidad de la luz y que no vemos como detener. Pues no. Stop, relax, hold, llamarlo como queráis pero en cuanto se detecta ese inicio de caída libre darle a la ...

Soy catalán…y por tanto español

Soy David. Nací en un pueblo fantástico que se llama Amposta, en el Delta del Ebro. Realmente fue allí, porque en el pueblo de al lado, en que vivían mis padres, Sant Carles de la Rápita, igual de maravilloso, no había hospital. Sant Carles y Amposta pertenecen a la provincia de Tarragona, y forman parte de Cataluña. Por tanto, soy catalán. Pasé parte de mi infancia allí. Mis padres no son catalanes y estaban allí por razones de trabajo. Cuando destinaron a mi padre a Madrid, aquí nos movimos todos y desde entonces he vivido siempre en la capital. Madrid es una ciudad increíble. Es la ciudad que hace que nadie se sienta extraño, sea de donde sea. Todo el mundo es bien recibido y tiene su sitio. De hecho es difícil encontrar lo que llaman “gatos”, que son madrileños con abuelos y padres madrileños. Aunque en Madrid nadie es extraño, ser un niño catalán, hace 30 años, no era tan sencillo. Sobre todo si te gusta el fútbol y eres del Barcelona. Los tópicos de tacaño, segu...

España "low cost"... ¿es lo que queremos?

Leo que España triplicó sus exportaciones en 2016. Seguramente una buena noticia. Los sueldos bajos han contribuido a ello, probablemente una mala noticia. Leo que el paro en España descendió en 2016 en más de 390 mil personas, seguramente una buena noticia, pero el empleo es cada vez más precario, con una temporalidad del 90%. Seguramente una mala noticia. Leo que la desigualdad, medida por diferentes índices, se ha incrementado en España mucho más que la media de la OCDE en los últimos 8 años. Probablemente una mala noticia. Leo que en días de partido del Madrid o del Barcelona las urgencias médicas hospitalarias descienden un 30%. No sé si buena o mala noticia. Leo que la economía sumergida de nuestro país, a la que contribuimos todos, está en torno al 18% del PIB a final de 2016. Noticia impensable en el Norte de Europa, y por la que se nos tiene estigmatizados, con razón. Es decir, noticias económicas hay de todos tipos y se pueden hacer todas las lecturas y ...

La aventura de vivir

“Salinas, la vida puede ser maravillosa” decía el admirado Andrés Montes en aquellas retransmisiones deportivas. Y no se equivocaba...depende de ti. Cada uno debe ser dueño de su destino. Los amores, la familia, los amigos, el trabajo, el ocio, todo con el único objetivo de disfrutarlo, de ser feliz. Cualquier segundo debe ser mágico, no sea que un día se apague. La vida puede y debe ser maravillosa. Habrá altos, bajos, penurias, miserias, triunfos, derrotas, y un sinfín de cosas. Sólo nosotros seremos responsables de ellas y de cómo actuemos ante ellas. Sí, habrá responsabilidades compartidas en muchas situaciones, pero no queramos eximirnos de las nuestras señalando a otros. En lo que nos pasa todos los días, digo yo que algo tendremos que ver. A veces el cielo gris y la niebla nos nublarán la vista, otras los árboles y gigantes nos impedirán ver el bosque y todos los días nuestros propios prejuicios y miedos nos impedirán mirar hacia adentro, el lugar mágico donde se e...

El trabajo que viene

Los latinos tenemos una gran resistencia al cambio. Somos capaces de improvisar para organizar un gran evento y deslomarnos para sacar un proyecto adelante en tiempo récord, pero se nos da fatal cuando podemos planificar un cambio paulatino, sin prisas pero sin pausas. O nos ponen la espada de Damocles en el cuello o pocos son capaces de anticiparse. Es un tema cultural y de educación, que podría ser distinto si estuviéramos por la labor. Uno de los grandes cambios a los que nos resistimos es aquel del que nos gusta tanto hablar y dar lecciones. Ya sabemos que del dicho al hecho...el "cambio digital". Y me refiero al cambio “digital”, pero de verdad, no sólo de que compramos un día online. Hablo del cambio digital, aprovechando las nuevas tecnologías. Supone ir más allá de hablar con nuestros colegas por whatsapp o por Skype, más allá de relacionarnos con desconocidos por las redes sociales. Tiene un recorrido mucho mayor. El cambio digital, el de verdad, propic...

Y llegó...Navidad

Pues sí, ya está aquí. Como por arte de magia, de repente empieza ese clima navideño en todas partes. Los villancicos que no paran, la locura de las compras, los comercios llenos y torrentes y torrentes de seres humanos que ocupan sus ciudades, como si hubieran estado escondidos el resto del año. Esto en nuestro entorno, claro. En otros rezan, en la religión que sea, para que una bomba no les caiga encima. Y en otros se contentan sólo por el hecho de sobrevivir un día más. No voy a repetir el rollo tradicional de que Feliz Navidad y todos los días del año. Ya me lo habéis leído varias veces y no quiero que esto parezca el “Mensaje Navideño de David”. Me faltaría grabarlo y colgarlo en youtube… Pero sí quiero hacer una reflexión. Desde el profundo respeto a las creencias o no creencias de cada uno y sobre todo desde la coherencia o incoherencia entre lo que decimos y hacemos. La Navidad, objetivamente, conmemora un hecho. Con toda la parafernalia que queráis, pero lo c...