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Juguetes rotos

Son historias que se repiten todos los días. Grandes promesas, niños que apuntaban maneras, eternos aspirantes…y finalmente juguetes rotos. Pasa a menudo en el deporte, pero mucho más a menudo en nuestro día a día. Aquellos que parecían invencibles, destinados a un éxito innegable y que, de repente, cayeron en desgracia. Y es que el exceso de euforia o de crítica tras la victoria o la derrota es algo externo a nosotros. Incontrolable en cuanto a que normalmente son terceros quienes nos alaban o nos desahucian a la velocidad del rayo. El riesgo está en creérnoslo, y pensar que podemos vivir de eso para siempre en el caso positivo o que es un pozo del que nunca saldremos en el caso negativo. Juguetes que se rompen por sobrevalorar las opiniones externas, sin tener los pies en el suelo para relativizarlas. Pero la autoestima y la determinación no están fuera de nosotros mismos. La capacidad de entender que lo bueno nunca es tan bueno y lo malo nunca es tan malo, es algo que ...

La gestión del cambio

Todos tenemos la capacidad de imaginar. Uno puede concentrarse en pensar cómo serán sus vacaciones de verano, ver el mar, el chiringuito, las cervecitas… Incluso podemos imaginar aquello sobre lo que no tenemos una experiencia previa, por ejemplo, en mi caso, cómo sería un viaje a la Antártida, los pingüinos, grandes bloques de hielo, ese café caliente a temperaturas bajo cero en agosto… Y si puede imaginarse puede hacerse decía Walt Disney. Imaginarlo es el primer paso para hacerlo posible. Después está la actitud de hacerlo y la determinación y el ingenio para superar cualquier obstáculo. Todo ello, dependiendo de nosotros, de cómo somos capaces de jugar nuestras cartas en un entorno que puede incluso ser desfavorable. Esto es la analogía del cambio. El cambio, del tipo que sea, no está en el entorno. Da igual que haga calor o frío si lo que quiero es viajar al mar. Después "lidiaré" con ese factor, pero la actitud y la determinación de ir al mar depende de mí, no...

Las organizaciones del futuro

Ya lo decía Radio Futura en los años 80, el futuro ya está aquí. Y el futuro no tiene marcha atrás es imparable, aunque le pongamos las barreras más altas, las traspasará, por lo que es mejor prepararse para disfrutarlo en vez de hacerle la guerra. El cambio y la cultura de cambio siempre ha sido un gran hándicap de las organizaciones en España. Aplica a todos los ámbitos ya sean culturales, empresariales, deportivos, Estado, etc. Se generan unas estructuras jerarquizadas, más o menos pesadas, que ralentizan la inevitable metamorfosis. La tecnología ha acelerado el proceso. Las nuevas organizaciones nacen sobre bases tecnológicas que fomentan una cultura distinta, de constante dinamismo y apertura de mente. Es una innovación permanente, un jarro de agua fresca que inunda nuestra sociedad, aunque de momento en pequeña escala y en muchos casos con muchas trabas. Pero aquellas estructuras tradicionales, con Historia, necesitan transformarse, la palabra de moda. La transf...

La teoría del enemigo común

Cuando un extranjero viene a España hay algo que no entiende. Disfruta de nuestra hospitalidad, admira nuestra alegría y se hace partícipe de la riqueza histórica, cultural y medio ambiental de nuestro país. Pero una cosa no le entra en la cabeza. ¿Por qué los españoles estamos siempre a la gresca unos con otros? Es cierto que en sus países de origen también tienen sus cosas (muchas), pero como naciones casi todos entienden que son mucho más fuertes cuando tienen un mismo objetivo y se unen para alcanzarlo. Hay cosas que no se cuestionan porque están en el ADN de sus pueblos. Unidos tienen más opciones. Pero también saben que nosotros no somos así y por eso somos débiles, muy débiles. Incluso nos califican de cobardes sin decirlo, y no les falta razón muchas veces. Sólo nos oyen quejarnos y tirar piedras contra nosotros mismos, con poco reconocimiento de virtudes, que alguna, como pueblo, tendremos. Claro, llevamos más de mil años como “nación” y más de mil años de divisi...

Cuando todo sale mal...

Hay momentos en la vida que parece que todo es negativo. Ese típico día en que se encadena desgracia tras desgracia como si una maldición divina hubiera caído sobre uno y fuera imposible volver a levantarse. ¿Os suena? Eso de “hoy todo sale al revés…” Hay veces que ese “hoy” se convierte en una dinámica constante de catastrofismo. Parece que nunca cambiará. Un martillo pilón que cada momento hace el hoyo más profundo. Pero de repente, como por arte de magia, sale una cosa bien, y encadena con otra y con otra y anda, con otra más…y parece que cambia la suerte y ya sí sonreímos. Pues ni tanto ni tan calvo. Las dinámicas, tanto para bien como para mal, las originamos nosotros. Es difícil muchas veces salir de una espiral en la que uno va encadenando una sobre otra. Es difícil romper ese bucle que viaja a la velocidad de la luz y que no vemos como detener. Pues no. Stop, relax, hold, llamarlo como queráis pero en cuanto se detecta ese inicio de caída libre darle a la ...

Soy catalán…y por tanto español

Soy David. Nací en un pueblo fantástico que se llama Amposta, en el Delta del Ebro. Realmente fue allí, porque en el pueblo de al lado, en que vivían mis padres, Sant Carles de la Rápita, igual de maravilloso, no había hospital. Sant Carles y Amposta pertenecen a la provincia de Tarragona, y forman parte de Cataluña. Por tanto, soy catalán. Pasé parte de mi infancia allí. Mis padres no son catalanes y estaban allí por razones de trabajo. Cuando destinaron a mi padre a Madrid, aquí nos movimos todos y desde entonces he vivido siempre en la capital. Madrid es una ciudad increíble. Es la ciudad que hace que nadie se sienta extraño, sea de donde sea. Todo el mundo es bien recibido y tiene su sitio. De hecho es difícil encontrar lo que llaman “gatos”, que son madrileños con abuelos y padres madrileños. Aunque en Madrid nadie es extraño, ser un niño catalán, hace 30 años, no era tan sencillo. Sobre todo si te gusta el fútbol y eres del Barcelona. Los tópicos de tacaño, segu...

España "low cost"... ¿es lo que queremos?

Leo que España triplicó sus exportaciones en 2016. Seguramente una buena noticia. Los sueldos bajos han contribuido a ello, probablemente una mala noticia. Leo que el paro en España descendió en 2016 en más de 390 mil personas, seguramente una buena noticia, pero el empleo es cada vez más precario, con una temporalidad del 90%. Seguramente una mala noticia. Leo que la desigualdad, medida por diferentes índices, se ha incrementado en España mucho más que la media de la OCDE en los últimos 8 años. Probablemente una mala noticia. Leo que en días de partido del Madrid o del Barcelona las urgencias médicas hospitalarias descienden un 30%. No sé si buena o mala noticia. Leo que la economía sumergida de nuestro país, a la que contribuimos todos, está en torno al 18% del PIB a final de 2016. Noticia impensable en el Norte de Europa, y por la que se nos tiene estigmatizados, con razón. Es decir, noticias económicas hay de todos tipos y se pueden hacer todas las lecturas y ...