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Metavida (Metalife)

  (english version below) Corrían los 90 cuando se democratizó el uso de internet y cambió nuestras vidas. Yo lo descubrí en la sala de ordenadores de la Facultad de Económicas de la Complutense. Un amigo y un servidor nos conectamos a un chat y… ¡ligamos!, aparentemente con dos chicas de la Politécnica de Barcelona. Claro, esto, con 20 años, vaya chollo. A partir de ahí llegó la “adicción” al IRC (programa de chat del pleistoceno) durante ese año. Luego descubrimos que esto tenía muchas más utilidades. Y realmente abría un nuevo futuro ante nosotros. Era un cambio de era, un cambio de paradigma. Y desde entonces se ha galopado y ahora llega la evolución: el Metaverso y sus bondades. Lo escuchamos hasta en la sopa…pero ¿qué es?, o ¿qué se pretende que sea? Se supone que ya es, de manera muy inicial, la prolongación de nuestra vida física en el mundo digital. La idea es que existirá un mundo virtual pero no como el de ahora, otro, que está en construcción, al que entraremos a ...

Secretos mágicos

Llega la Navidad. No os voy a aburrir con mi opinión. Ya sabéis que creo que el buenismo de estos días debería trasladarse a todo el año. Bajo mi forma de verlo, ese era el mensaje de Jesús. Pero hoy no voy por ahí. Voy por algo mágico que sucede en estos días. Tiene que ver con un secreto, un gran secreto que much@s conoceréis pero que no contaréis jamás, porque por eso es un secreto. Y obviamente, yo tampoco lo voy a hacer. Es probablemente el “secreto colectivo mágico”, más bonito que existe. No conozco otro igual. No es el único secreto colectivo que somos capaces de guardar. Hay otros. Aunque quizás no tan especiales...¿o sí? Conozco grandes sorpresas que te llevas y nunca contarás tras visitar algunos lugares. Incluso harás lo posible porque se mantengan misteriosas y no hacer spoiler de las mismas. Conozco películas y series que desearás que todo el mundo vea cuanto antes porque te han encantado, pero de las que nunca contarás el final, para no estropearles el viaje de q...

Abrazos de aeropuerto

La pantalla anuncia que su vuelo ha aterrizado. Empiezan los nervios. Miras la puerta de salidas como si no hubiera otra cosa en el mundo. No llega. Caminas de un lado para otro, vuelves a mezclarte con la gente que espera, igual que tú. Miras el móvil a ver si te dice que sale. Se hace interminable...Y, de repente, todo se olvida, sale. Y cambias del invierno a la primavera en un segundo. Entonces pasa, ese abrazo fuerte, con presión, como si viniera de la guerra, donde casi se fusionan los corazones. Es el abrazo de aeropuerto, uno de los más bonitos que hay. Existe la otra cara. Esos nervios que se van incrementando hasta que el camino se interrumpe en el control de seguridad. Ahí, un@ se va, se despide. La mirada lo dice todo. El abrazo, desgarrado, es el abrazo de adiós. Es triste y alegre a la vez. Es un volveré. Rebosa amor, del tipo que sea. Otro de los momentos mágicos. Últimamente he tenido que coger varios aviones. La escena mil veces vista, y que pasa desapercibida por ...

Ventaja competitiva…el superpoder

Hay quienes nacen con una ventaja competitiva. Es un superpoder. Muchos no saben que la tienen, pero la tienen. Con el tiempo, la descubren. Hay veces que nunca la encuentran. Se le llama don o talento. Y parece que es algo bendecido por los dioses. Esta es la creencia popular. Pero en realidad, no es así. No hay una varita mágica de Zeus que otorgue a cada uno su propio don. No hay “tocados por la mano de Dios” con respecto a otros. Me niego a creerlo. Estoy de acuerdo que hay quienes nacen, por alguna causa natural que desconocemos, con una destreza o una habilidad distinta a los demás. En realidad, todos tenemos una. Pero no nos engañemos, no sirve de nada. No es diferencial en sí misma. Lo diferencial es lo que viene después. El trabajo, el esfuerzo, el potenciar esa habilidad y el revestimiento mental y emocional que le damos. Es ahí donde sí reside nuestro superpoder. Y cada uno de nostr@s lo tenemos. Pero amig@s, no es gratis, “la fama cuesta”. Messi tiene la habilidad, Eins...

El día que dejé de ser voluntario

Hace años fuí voluntario y cooperante de una ONG. No para lavar conciencia ni para probar un día, sino con compromiso de que fuera recurrente 3 veces a la semana.  Enfermos terminales (niños en su mayoría), mujeres maltratadas, talleres ocupacionales, centros de prevención anti droga y discapacitados fueron los “proyectos” en los que me dejé el alma. Uno entra buscando “algo en que ayudar” y sale con el corazón encogido y un amor infinito hacia cada una de las personas con las que se cruza. Pedro y María tenían 11 y 9 años. Eran hermanos. Vivían con su abuela en Pan Bendito (Carabanchel, donde me crié). A su madre se la habían encontrado en la puerta de su casa, muerta, por sobredosis, un día al regresar del cole. Su padre estaba en la cárcel por rajar a uno en un ajuste de cuentas. María era un coco. Las mates las resolvía con una facilidad pasmosa. Pedro era una de las personas (incluyo adultos) más creativas que he conocido. Estaban a mi cargo. Tanto para ayudarles con refuerzo ...

La transformación...¿digital?

  El 14 de marzo de 2020 sucedió algo inaudito , digno de una película de Hollywood. Resulta que se decretaba un confinamiento domiciliario por 15 días (inicialmente), debido a una pandemia que, tenía ya, secuestrado a medio planeta con la amenaza de extinguir la especie. Vamos, de los mejores guiones de ciencia ficción que se podían hacer. Con un matiz: Era real . A partir de ahí nos sabemos la película, todos a casa, teletrabajo si podías, clases online, compras online, encuentros online, cervezas online, juegos de mesa online, pelis online…nuestra vida se llenó de pantallas, no de cine, durante varias semanas. Vivir en una pantalla es muy aburrido. No puedes tocar. La cerveza con los amigos no sabe igual, mirarse a los ojos está distorsionado y de otros temas… mejor no hablar. Pero la experiencia cambió algo más que el hecho que nuestras madres aprendieran a usar WhatsApp o vencieran su resistencia a comprar en un mercado digital. Cambió nuestra cabeza. Rompió esquemas ...

Estoy muy cansado

Estoy muy cansado. Muy cansado de un mundo lleno de prejuicios y extremos. Del conmigo o contra mí. De los juicios morales. De la hipocresía. De l@s que dicen que hay que escuchar y dialogar, pero luego sólo vale su criterio. Estoy muy cansado de quienes simulan vidas idílicas gracias a la tecnología e influencian a otros a hacer lo mismo. Cuando saben de sobra que las batallas son muy duras y los golpes también. Transmitimos una gran mentira a las generaciones jóvenes y luego la hostia es mayúscula. La vida no es una red social. Ni siquiera se le parece. Estoy muy cansado de quienes siempre tienen razón. Del “y tú mas”, de l@s más list@s de la clase o l@s chispos@s a costa de los demás. La posesión de la verdad no la tiene nadie. Ríete conmigo, no de mí. Estoy muy cansado de quienes se denominan tolerantes. Se pasan la vida dando consejos a los demás. Esos consejos “mágicos” que ell@s no se aplicarán jamás. Sólo miran su propio ombligo y son un@s cracks para descubrir la paj...